Hace años cuando se comenzaba a fraguar la historia del Colegio Decroly me retiré a una biblioteca para meditar y precisar lo que se quería que fuera este centro educativo.

En primer lugar traté de aclararme qué es realmente la educación y cuáles son sus finalidades. Si no se entiende a fondo qué es la educación, se corre el peligro de convertirla en una tarea deformadora, que deseduque, más que eduque, que haga más daño que provecho.

El resultado de estas meditaciones, nunca abandonadas, se plasmó en mi libro “Educar es mucho más”.

También traté de poner en claro los temas secundarios de la metodología y los reglamentos. Esto dio lugar a un folletito en forma de preguntas y respuestas. Algunas han evolucionado con el paso del tiempo. Otras se han conservado e incluso se han reforzado.

Quiero recordar aquí alguna de ellas.

¿Cuál es el secreto de su éxito pedagógico?

Muestra fe en el hombre. Creemos que todo niño que se nos entrega está dotado de poderes extraordinarios. Entendemos que, salvo casos de lesión física, no hay minusválidos. Al contario todos utilizamos escasamente una parte mínima de nuestras posibilidades.

Y, sobre esta fe, el amor. Amamos a los niños y amamos nuestra profesión de enseñar.

¿Qué actitud ante la vida se le enseña a los niños?

Que es fabuloso estar vivos. Que la vida merece vivirse.

Que crecemos en el centro del mundo para disfrutarlo y mejorarlo.

¿Cómo definirían su trabajo de educadores?

Como una contribución a la formación de personas felices y útiles. Entendemos por felicidad, no el disfrute pasajero y superficial, sino la satisfacción perdurable y profunda. Y, por utilidad, no la caridad, sino la sensación de que no se está solo en el mundo y de que se es solidario con el resto del mundo.

Copyright © 2017 Colegio Decroly . Todos Los Derechos Reservados